La sequía hipoteca el futuro turístico del
Levante español
El Ministerio de Medio Ambiente ha decidido
recurrir a la reserva de agua de los pozos de Calasparra (Murcia)
correspondiente a 2007 (último año posible de aprovechamiento de estos
recursos) para tratar de evitar las restricciones en el suministro urbano
de Alicante y Murcia hasta final de año debido a que si no llueve será
imposible que llegue agua por el trasvase Tajo-Segura. La reserva hídrica
en el complejo Entrepeñas-Buendía ha alcanzado el nivel mínimo establecido
en 240 hm3 -ayer
almacenaban 241 hm3-, con lo que la ley del trasvase impide el envío de
caudales para cualquier uso estando incluso por encima de lo que pueda
estudiar el Consejo de Ministros. Fuentes del Ministerio de Medio Ambiente
explicaron ayer que «según una cláusula incorporada al Plan Hidrológico
Nacional aprobado en 2001, no se puede trasvasar más agua y para ello
debería cambiarse la ley en el Parlamento».
Agotar las posibilidades de los pozos de Calasparra supondrá hipotecarse
para el futuro, por lo que de no llover en próximas fechas tampoco están
descartados los temidos cortes de agua una vez que ha finalizado la
temporada alta turística. Del agua del Taibilla dependen 34 municipios de
la provincia, entre los que destacan los más poblados como Alicante y
Elche y, entre otras, todas las localidades de la Vega Baja. El suministro
sí está asegurado en las Marinas, l`Alcoià y El Comptat.
La situación en Entrepeñas y Buendía es idéntica a la que se vivió en 1994
cuando sí se autorizó un trasvase que hoy no es posible. La Confederación
Hidrográfica del Segura se ha visto, por tanto, obligada a seguir
explotando los pozos del Sinclinal de Calasparra a costa de consumir las
reservas del próximo año. «No queda otro remedio y ahora más que nunca
tienen vigencia las críticas al Consell, que no ha hecho nada por tratar
de reducir el consumo de agua», apuntó ayer Manuel Aldeguer, comisario de
aguas de la Confederación y vicepresidente de la
Mancomunidad de Canales del Taibilla.