Si París es la “Ciudad Luz”, Roma es sin lugar a dudas la
“Ciudad de las
Fuentes”. Roma, capital de Italia, se encuentra prácticamente en el
centro del territorio, tan fácilmente distinguible en el mapa europeo por
su forma de bota.
Si cualquier recorrido por Italia constituye una zambullida a través de
mas de tres mil años de historia, no puede ser menos Roma, cuna de la
civilización romana, pero en Italia se da una característica especial y es
que su arte se encuentra repartido por todo el país, en cualquier pueblo
perdido es posible efectuar un hermoso viaje al pasado. En un país como
Italia, da igual la zona que escoja para su recorrido o el tiempo de que
disponga, desde el punto de vista turístico, cualquier barrio, pueblo o
ciudad, estarán cargados de arte y no digamos en las ciudades como
Venecia, Florencia, Pisa, Milán y un largo etc. así como en el Vaticano,
(estado independiente dentro de Roma, que sin duda, merecerá un apartado
especial).
Como llegamos
a Roma: La mayoría del turismo llega por avión a través de sus dos
aeropuertos principales (hora y media desde Barcelona y unas 2 horas desde
Madrid), pero también muchos tour operadores organizan recorridos en
autobús con salida desde Madrid y Barcelona (en ruta suelen pasar por
Mónaco), y por supuesto también podemos utilizar los trenes, aunque
tendríamos que hacer varias conexiones a lo largo del recorrido.
El Idioma:
el idioma es el italiano, pero es tan similar al español, que no tendremos
problemas en entendernos, además la gente es tan amable y tan parecida a
nosotros que sin duda se esforzaran para ayudarnos a encontrar el lugar
que busquemos.
Que es
imprescindible visitar: El Vaticano, el conjunto monumental de la
República del Imperio Romano (Foro, Termas, Senado, etc) El Castillo de
Sant Angelo, el Panteón de la Vía Appia Antica, La fontana de Trevi, la
boca de la verdad, la Plaza de España, la Plaza Navona, el Coliseum,
numerosas basílicas e Iglesias, sus decenas de puentes cruzando el Tiber,
su infinidad de museos.
Su mayor
inconveniente: Como en todas las ciudades europeas lo peor son los
precios, por todo se paga y no poco y además tenemos la comida y la bebida
especialmente caras.