Monasterio de Piedra, el agua y la piedra se incrusta en el paisaje
Monasterio
de Piedra, Zaragoza
España cuenta con un sin fin de rincones espectaculares a lo
largo de su basta
geografía, pero sin duda, un rincón sorprendente e inesperado (por el
entorno que lo
rodea), es "El Monasterio de Piedra". Situado en el municipio de Nuévalos
en la
provincia de Zaragoza y prácticamente perdido entre la sierras del Sistema
Ibérico,
nos ofrece un conjunto de rincones llenos de paz, rumor de agua, cascadas,
vegetación, fauna y arquitectura que no debemos perdernos.
El recorrido a visitar es de dos horas y media (aunque yo les
recomendaría
disfrutarlo con mas tranquilidad) y el coste de la entrada es de 11 Euros
para los
adultos y 7 para los menores y jubilados, pero si su economía se lo
permite, lo
ideal es pasar un fin de semana pernoctando en el hotel que se ubica en el
antiguo
conjunto monasterial del Siglo XII, no tiene nada que envidiar a los
mejores
Paradores Nacionales (sus precios también son similares) y su restaurante
cuenta con
una cocina de lo mejor, tanto en platos típicos como en especialidades del
lugar.
Pernoctar en este hotel nos permitirá disfrutar de la salida y la puesta
de sol, lo
que da al lugar un colorido totalmente diferente, especialmente para los
amantes de
la fotografía, el efecto del sol poniente visto desde el interior de la
gruta de la
Cola de Caballo a través de la catarata (50m de altura), no se puede
contar, hay que
vivirlo.
El Monasterio de Piedra, es un vergel insólito en torno al agua y su
movimiento en
cascadas y grutas, pero también en cuanto a la paz y la quietud; por
ejemplo el Lago
de Espejo, si tienes la suerte de visitarlo sin mucha gente alrededor, es
un rincón
especial para reconfortar no solo la vista, también el alma. Pero hay
muchos
rincones mas, Gruta Iris; la cascada Trinidad, Los Chorreaderos, Baño de
Diana,
cascada Caprichosa, cascada Iris, Lago de los Patos, el Vergely un largo
etc.
dispuestos a través de un recorrido bien señalizado que solo tendremos que
seguir
para no dejar a tras nada del lugar.
Debemos incluir además una visita al Monasterio que cuenta con el
claustro, la sala
capitular, el altar barroco, la iglesia, el museo del vino, del
chocolate……,
permitiéndonos conocer la forma de vida y costumbres de los monjes que
habitaban en
él y si nos queda tiempo, recorrer las salas de exposición y audiovisuales
del
Centro de Interpretación de la Fauna Piscícola, donde nos hablaran del
ciclo de
reproducción de la trucha; en resumen, que podemos pasar un fin de semana
inolvidable.
Por si la visita que planeamos es solo de horas, la zona cuenta con un
una tienda,
para llevarnos un bonito recuerdo, con un restaurantes de menús económicos
en la
entrada del parque y con unos jardines con mesas por si llevamos la comida
nosotros
y queremos disfrutarla en el lugar.
Por último comentarles que el parque está dentro de la red de
espacios protegidos de
Aragón, declarado paisaje pintoresco desde 1945 y que la gestión que se
desarrolla
en el mismos, tiene como objetivo la conservación de estos ecosistemas en
su estado
natural. Es una visita obligada si pasamos por la zona.