Assuán es la ciudad mas meridional de Egipto, se encuentra junto a las dos
grandes presas que retienen las aguas del lago Nasser y es punto de
partida y llegada de los cruceros que suben hasta Abu-Simbel y también de
los que regresan a Luxor.
Me es complicado hablar de esta ciudad, pues los cambios que ha sufrido en
los últimos años han sido muchos. La primera vez que la visité, sus
paisajes eran de lo mas hermoso que nunca vi, la belleza de las orillas
del Nilo combinando el amarillo oro del desierto y el verde de la
vegetación, la dulzura con la que transcurrían sus brillantes aguas
reflejando la luz solar, las pequeñas islas que en este punto quedan en el
interior del río y que están enteramente llenas de arboles y flores y los
barcos de altos mástiles blancos que lo cruzan conducidos por los nubios
que pasean a los turistas, componían un auténtico cuadro inimitable que
quedaba reflejado en la retina como uno de los paisajes por románticos y
bellos del mundo. Pero, desgraciadamente, la segunda vez que visite Assuán
esta belleza se había perdido en gran parte; la orilla del río de la
ladera de la ciudad esta llenada de grandes barcos de cruceros, las aguas
las surcaban botes a motor y el ruido de la ciudad se había multiplicado
por 1000, con lo cual todo aquel encanto y paz que te transportaba y te
invitaba a soñar ha desaparecido.
Sin embargo, no podemos dejar de visitar esta ciudad, en sus proximidades,
en una de las islas que el Nilo deja a su paso, encontramos el Templo de
Philae, de una gran belleza arquitectónica y que quedó parcialmente
sumergido con las crecidas del Nilo, este templo que no debemos dejar de
visitar, esta en espera de ser trasladado a otro lugar mas conveniente
para evitar la crecida de las aguas, pero aun así, soy de las que piensa
que este traslado le hará perder gran parte del encanto que ahora le da el
verlo rodeado de agua.
Otros dos templos podemos visitar desde esta ciudad, hablo de dos templos
construidos por los faraones del período mas moderno: Edfu y Kom Ombo. En
Edfu, a 123 Kilómetros de Assuán, se alza el templo dedicado a Horus,
templo que nos permite contemplar una muestra perfecta del estilo egipcio
mezclado con importantes influencias griegas. Se construyó en el año 237
a.C. bajo el reina de Tolomeo III y no se acabó hasta el año 57, cuando
señalizó una de las épocas de revoluciones y caos social que tan
frecuentemente ha sufrido Egipto. Este templo en muy diferente a los demás
que podemos ver en el país, esta muy bien conservado y las columnas de su
patio son de gran belleza, así como sus grabados en las grandes paredes de
acceso y sus muros interiores.
Kom Ombo, no está tan bien conservado, su importancia radica en que es un
templo dedicado al cocodrilo y en el se pueden ver varios ejemplares
disecados de esta especie. De todas formas, en este caso no soy muy
objetiva, pues el calor en la visita de este templo fue tal, que no me
permitió apreciar su belleza (me pasé gran parte del tiempo buscando una
mínima sombra donde refugiarme).
Otras visitas desde esta ciudad son: La cantera de granito rosa, en la que
se encuentra el obelisco inacabado, que nos permite ver como se tallaban
enteras estas enormes piedras en la roca viva; Dar un paseo por el Nilo en
sus típicos barcos y visitar la isla Elefantina que disponer de un
botánico que aunque no tiene nada muy especial, llama la atención por lo
árido del entorno o la visita de la Presa de Assuán obra de la actual
ingeniería moderna que sin ser espectacular llama la atención por el
volumen de agua que soporta.
También es recomendable, si se dispone de tiempo, hacer una excursión por
lo general opcional a la otra orilla del Nilo para visitar un poblado
nubio, donde nos trasladaran en camello, nos darán de comer, nos harán
grabados, nos enseñaran sus costumbres, etc. ( ya sabemos que la visita es
eminentemente turística, pero se hace muy agradable).
Cuenta también Assuán con mercadillos típicos, donde podremos compras los
productos propios de la tierra, nos invitaran a te y podremos adquirir las
clásicas pipas árabes o todo tipo de objetos turísticos.
Como siempre, mis recomendaciones habituales, cubrirse del sol siempre y
aunque los habitantes de estas ciudades nos ven un poco como bichos raros
por nuestra indumentaria (totalmente contraria a sus costumbres), si te
diriges a ellos, siempre tendrán una palabra amable y te acompañaran a
cualquier lugar que les pidas (o al menos yo tuve esa suerte).